Hamlet and Anticipation / Hamlet y la Anticipación

Hamlet isn't just a play. It has also occupied a relevant place in the world of psychology. It's a story based on the myth of Orestes. Hamlet is the version of this story told by William Shakespeare, who manages to give a particular psychological depth to the character. Depth that expresses the behavioral patterns and organization of a particular psychic world that is recognizable to us in real people, that is, a specific personality structure.

As described in the play, Hamlet was a good prince, scholarly and academically trained. He was cunning, noble, passionate, critical and sarcastic. He was a soldier, skilled in the use of the sword, hope and pride of the kingdom, elegant and well-behaved; but he was suddenly forced to become a tough man in order to avenge his father. Hamlet is, in short, a man that is not only normal, but exemplary. Yet, he is tormented by the particular nature of the mission imposed upon him.

The character can be interpreted or represented in many ways: facing an impossible dilemma and being subjected to the command of the paternal spectrum, fighting against the desires of his mother, or suffering his mortified love by Ophelia. We can see him hesitating between being or not being. Either split between reason and passion, or debating between not wanting to know and knowing too much. In all cases, under all eyes, the character lays out before the viewer or reader, the devastating effects of doubt and indecision.

Throughout the play, Hamlet is unable to explain why he postpones time and time again the action of giving death to his uncle.

Herein lies the ultimate success of the play, not one member of the audience nor any reader will be able to say what the conflict of Hamlet really was. Not even Hamlet himself comes to postulate it. However, every witness is moved. This is because we all, to a greater or lesser extent, can recognize these internal struggles in ourselves. It is easy for us to recognize ourselves. But what do we recognize? We acknowledge doubt. We recognize that process of studying different scenarios and their consequences.

Doubt is nothing but anticipation. And when come to make a decision in which doing the "right" can also be the most devastating thing, this anticipation can become a loop of successive assessments of the possible scenarios. Over and over again.

Hamlet is able to imagine the dire consequences of doing "the right thing." He knows that if he fulfills what his father expects of him, he will possibly lose his mother, destroy the social interaction of the kingdom, and most likely lose Ophelia as well.

And while we can all recognize the mechanism of doubt, we can also empathize with a personality structure where the assessment of future scenarios, the anticipation of potential dangers, and of the possible consequences of one decision or another, is particularly exacerbated. That is the great value of Hamlet.

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HAMLET Y LA ANTICIPACIÓN

Hamlet no es solo una obra de teatro. También se ha hecho un lugar en el mundo de la psicología. Es una historia basada en el mito de Orestes. Hamlet es la versión de esta historia contada por William Shakespeare, quien logra dar una particular profundidad psicológica al personaje. Profundidad que expresa los patrones comportamentales y organización de un particular mundo psíquico que nos resulta reconocible en personas reales, es decir, una particular estructura de personalidad.

Descrito en la obra, Hamlet era un buen príncipe, estudioso y con formación académica. Es astuto, noble, apasionado, crítico y sarcástico. Era un soldado diestro en el uso de la espada, la esperanza y el orgullo del reino, elegante y tenía un buen comportamiento; pero tuvo que convertirse en un hombre duro para poder vengar a su padre. Hamlet es, en definitiva, un hombre no solo normal, sino ejemplar. Pero se ve atormentado a causa de la índole particular de la misión que se le impone.

El personaje puede leerse o representarse de muchas formas: ante un duelo imposible y sometiéndose al mandato del espectro paterno, o en pelea con el deseo de su madre, o padeciendo su amor mortificado por Ofelia. Podemos verle dudando entre ser o no ser. O escindido entre razón y pasión, o debatiéndose entre el no querer saber y el saber demasiado. En todos los casos, en todas las miradas, el personaje pone ante los ojos del espectador o lector, los devastadores efectos de la indecisión y la duda.

En toda la obra, Hamlet no es capaz de explicar por qué posterga una y otra vez la acción de dar muerte a su tío.

Aquí radica el gran éxito de la obra, nadie del público o ningún lector, podrá decir cuál era el realmente el conflicto de Hamlet, ni Hamlet mismo llega a postularlo, sin embargo, cada espectador o lector llega a conmoverse. Aquello radica en que todos, en mayor o menor medida, podemos reconocer en nosotros estas luchas internas. Nos resulta fácil reconocernos a nosotros mismos. ¿Pero qué es lo que reconocemos? Reconocemos la duda. Reconocemos ese proceso de estudiar los escenarios y sus consecuencias.

La duda no es otra cosa que la anticipación. Y cuando tomar una decisión en la que hacer lo «correcto» puede ser lo más devastador, esta anticipación puede convertirse en una sucesiva evaluación de los posibles escenarios. Una y otra vez.

Hamlet es capaz de imaginar las funestas consecuencias de hacer “lo correcto”. Sabe que de cumplir lo que su padre espera de él, posiblemente perderá a su madre, destruirá la interacción social del reino y muy probablemente perderá también a Ofelia.

Y si bien todos podemos reconocer el mecanismo de la duda, a la vez podemos empatizar con una estructura de personalidad donde la evaluación de escenarios futuros, la anticipación de posibles peligros, y de las eventuales consecuencias de una decisión u otra, se encuentran particularmente exacerbadas. Ese es el gran valor de Hamlet.


Bibliography

Freud, S. (1904) Personajes Psicopáticos en el teatro (Manuscrito inédito en alemán, versión inglesa por Henry Alden Bunker, apareció en el Psychoanalytic Quarterly, 11: 459-464, 1942, con el título Psychopathic Characters on the Stage) En Freud Total 2.0, Ediciones Nueva Hélade, enero de 2002.

Kozicki, Enrique (2004) Hamlet, El Padre y La Ley, Editorial Gorla, Buenos Aires, Argentina.

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