Grow and multiply / Creced y multiplicaos

In the past, natural selection was understood as the "survival of the fittest". Today we understand adaptive success as the ability to pass on our genetic material to the next generations. The more replications of our genetic material, the more adaptive success. Sounds like more fun, doesn't it?

From the point of view of natural selection, the most important quality of any living organism is its "fitness", which is nothing other than its the statistical probability of transmitting its genes to the next generations [1].

Obviously, in order to pass on our genes, we would have to meet a series of intermediate challenges, which can be summarized in four: surviving at least until we reach sexual maturity; being able to access sexual partners and reproduce successfully; having our children and relatives survive until sexual maturity; and establishing reciprocal collaborative links with unrelated individuals in order to increase our chances of survival.

The intense emotions associated with our own survival, with motherhood and fatherhood, with "falling in love" and finding a partner, with establishing a home, and with bonding with our closest relatives, would be a reflection of how the brain has evolved to "mobilize" us to ensure the transfer of our genetic material. The basis of these emotions is linked to the nucleus of our brain and operates quite automatically[2]. On top of that, we can always add a little bit of romanticism. One thing does not rule out the other.

With this new logic, not only the strongest would multiply, but also the most astute, the most cautious, the most daring, the most peaceful, the most creative, or anyone who would achieve a reasonable number of living children, whatever their method. And although we still have much to understand, many studies already confirm this suspicion: our personality influences our "reproductive success"[3].



Antiguamente se entendía la selección natural como la “supervivencia del más fuerte”. Hoy entendemos éxito adaptativo, como la capacidad de traspasar nuestro material genético a las siguientes generaciones. Mientras más réplicas de nuestro material genético, más éxito adaptativo. Suena más divertido, ¿no?

Desde el punto de vista de la selección natural, la cualidad más importante de todo organismo vivo es su capacidad de adaptación, o en inglés, su “fitness”, la probabilidad estadística de transmitir nuestros genes a las siguientes generaciones [1].

Obviamente, para transmitir nuestros genes, tendríamos que cumplir con una serie de desafíos intermedios, que podemos resumir en cuatro: sobrevivir al menos hasta alcanzar la madurez sexual; ser capaz de acceder a parejas sexuales y reproducirse exitosamente; lograr que nuestros hijos y parientes sobrevivan hasta su madurez sexual; y establecer vínculos de colaboración recíproca con individuos no relacionados, de manera de aumentar nuestra probabilidad de sobrevivir.

Las intensas emociones asociadas a nuestra propia supervivencia, a la maternidad y paternidad, al “enamoramiento” y búsqueda de pareja, al establecimiento de un hogar, y al vínculo con nuestros parientes más cercanos, serían reflejo de cómo el cerebro ha evolucionado para “movilizarnos” a asegurar el traspaso de nuestro material genético. La base de estas emociones está ligada al núcleo de nuestro cerebro y opera de manera bastante automática [2]. Luego de ello, podemos agregar un poco de romanticismo. Una cosa no quita la otra.

Con esta nueva lógica, no solo se multiplicarían los más fuertes, sino también los más astutos, los más precavidos, los más atrevidos, los más pacíficos, los más creativos, o cualquiera que lograse un número razonable de hijos vivos, sea cual fuera su método. Y aunque aún nos falta mucho por entender, muchos estudios ya confirman esta sospecha: nuestra personalidad influye en nuestro “éxito reproductivo” [3]

[1] Penke, L., Denissen, J. J. A., & Miller, G. F. (2007). The Evolutionary Genetics of Personality. European Journal of Personality, 21(January), 549–587. https://doi.org/10.1002/per; Sapolsky, R. M. (2017). Behave: The biology of humans at our best and worst. New York, NY; Penguin. [2] Sapolsky, R. M. (2017). [3] Penke et al., 2007

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